Carolina González

Lipedema: qué es, síntomas y tratamiento

Aunque se trata de una enfermedad común que puede provocar un gran deterioro en la calidad de vida, el lipedema suele pasar desapercibido debido a la falta de concienciación de la comunidad médica. En este post vamos a hablar sobre qué es el lipedema, síntomas y tratamiento.

Qué es el lipedema

El lipedema es una patología crónica que se caracteriza por una acumulación anormal de grasa, principalmente en las piernas. Su avance progresivo supone un aumento desproporcionado del volumen entre los miembros inferiores y el resto del cuerpo.

Por esta razón, suele confundirse con la obesidad. Sin embargo, a diferencia de esta, el lipedema no se resuelve al hacer ejercicio o un cambio en la alimentación, ya que su aparición se relaciona con desequilibrios hormonales y con la permeabilidad intestinal.

Esta patología afecta casi exclusivamente a la población femenina, concretamente a un 8 % y 17 % de las mujeres a partir de la pubertad según lo confirma un estudio de la Revista de Cirugía publicado en 2021. Sin embargo, aun que la OMS aprobó el lipedema como enfermedad en 2018, todavía en la actualidad está infradiagnosticada.

De hecho, se estima que la edad a la que las mujeres que sufren esta enfermedad descubren los síntomas, e inician un tratamiento para el lipedema, ronda los 30 años.

Aunque el lipedema puede catalogarse en función de la distribución de la grasa, existen cuatro tipos que se clasifican según los síntomas y el estadio en el que se encuentra la enfermedad.

Ejemplo de lipedema
Lipedema. Fuente: Pexels.
  • Grado I: aunque el aspecto de la piel es normal y la grasa es blanda al tacto, pueden detectarse pequeños nódulos.
  • Grado II: la piel comienza a presentar irregularidades. Además, los bultos de grasa tienen una consistencia más dura.
  • Grado III: la piel se ve deformada y presenta un aspecto “colgante” debido a la cantidad de bultos de grasa y la dureza de los mismos.
  • Grado IV: el lipedema se combina con el linfedema, es decir, se produce una retención de líquido, y la enfermedad afecta a pies y tobillos.

En este episodio de Mi vida con 300 kg, se puede ver un linfedema muy grave que presentaba un chico que padecía adicción a la comida y obesidad.

Causas del lipedema

El origen del lipedema no está claro. Sin embargo, se han desarrollado varias hipótesis para determinar sus causas.

Por una parte, esta patología se relaciona con trastornos hormonales, ya que la enfermedad comienza o se intensifica con frecuencia cuando se producen cambios a nivel hormonal, es decir, durante la pubertad, el embarazo, la menopausia e, incluso, al tomar la píldora anticonceptiva. Quizás, por eso, se presenta de forma mayoritaria a mujeres, como apuntan desde la Asociación Española de Linfedema

Asimismo, esta enfermedad también se asocia con trastornos vasculares y linfáticos que afectan a la función de los adipocitos, haciéndolos crecer y retener líquido. Esto, a su vez, reduce el espacio entre estas células y el tejido subcutáneo, y vuelve la piel más dura y dolorosa.

De esta forma, se produce una sobrecarga en el sistema linfático y surge el edema (líquido acumulado). El hipotiroidismo, los ovarios poliquísticos, la diabetes tipo II y las alteraciones del sistema circulatorio son otros posibles desencadenantes del lipedema.

Lipedema en cara interna de muslos
Lipedema. Fuente: Canva.

Además, se cree que la permeabilidad intestinal también puede influir, es decir, la microbiota o conjunto de bacterias del intestino sufre algún tipo de alteración que genera inflamación y las citoquinas pasan al torrente sanguíneo, llegando a los depósitos de las células de grasa.

Cómo detectar el lipedema

Para realizar el diagnóstico de lipedema es fundamental la visita a un experto en esta enfermedad, quien llevará a cabo tanto una anamnesis basada en la historia y el cuadro clínico de la paciente, como un examen físico específico.

De todos modos, algunos de los aspectos que tendrá en cuenta el especialista son la distribución de la grasa, el dolor, la sensibilidad al tacto, aspecto de la piel, varices, hematomas, edemas sin hundimientos y engrosamientos próximos o lejanos a las extremidades inferiores.

Además, en caso de duda, recomendará realizar pruebas complementarias para descartar otras patologías: insuficiencia cardíaca, venosa y renal. También valorará si coincide en una persona que presente obesidad.

Síntomas físicos del lipedema

Debido al carácter progresivo de la enfermedad, los síntomas del lipedema no suelen presentarse hasta grados avanzados. Además, esta patología guarda cierta similitud con enfermedades como el linfedema y la obesidad, de forma que puede confundirse, llevando a un diagnóstico erróneo que genere un alto nivel de frustración entre las pacientes.

Por esta razón, conocer los principales síntomas del lipedema en sus primeras etapas para aplicar el tratamiento adecuado es fundamental.

Linfedema
Linfedema. Fuente: Canva.
  • Aumento de volumen: las extremidades doblan su tamaño por la inflamación y multiplicación de los adipocitos. Por esta razón, el lipedema suele confundirse con el sobrepeso y la obesidad.
  • Bilateralidad: a diferencia del linfedema, el lipedema afecta a las dos extremidades.
  • Desproporción: se aprecia una diferencia de volumen entre las extremidades y el resto del cuerpo.
  • Dolor y sensibilidad: aunque al principio de la enfermedad la paciente siente pesadez o sensación de piernas cansadas, este síntoma suele agravarse con el tiempo. Poco a poco, el dolor resulta limitante, tanto en reposo como al caminar.
  • Signo de la copa: en el lipedema puede observarse una desproporción entre la pantorrilla y el pie que suele adoptar una forma de copa.
  • Hematomas y varices: debido a la comprensión y debilidad de los capilares sanguíneos, aparecen hematomas, varices y sensibilidad al tacto, especialmente en los muslos y pantorrillas.
  • Reducción de la movilidad: además, la rigidez articular produce tensión en la piel y dificultad para mover las piernas.

Tratamiento del lipedema: nutrición, ejercicio físico y fármacos

En la mayoría de los casos, el tratamiento del lipedema dependerá de los síntomas y el estadío de la enfermedad. 

Al comienzo, el objetivo es frenar el avance del lipedema desde la alimentación y el deporte. Sin embargo, no todo es recomendable, pues las pacientes deben evitar los ejercicios de impacto y sustituirlos por la actividad física en la piscina, las bandas elásticas, la bicicleta estática o el pilates.

Además, también conviene moverse cinco minutos cada hora, especialmente si se está mucho tiempo sentada.

Sintomas lipedema;Mujer con obesidad practicando ejercicio físico
Bicicleta estática. Fuente: Pexels.

Otro tratamiento para aliviar los síntomas del lipedema son los masajes drenantes. Aunque estos no siempre reducirán el volumen, sí que proporcionarán un gran alivio al dolor y la pesadez. Además, si el especialista lo considera conveniente, también prescribirá medias de compresión.

En estados más avanzados de la enfermedad, el tratamiento del lipedema suele ser quirúrgico. Esta medida está enfocada a retirar los mayores volúmenes de grasa y eliminar la flacidez excesiva que ha generado la enfermedad.

Cómo mejorar el lipedema: recomendaciones nutricionales

Muchas mujeres que presentan lipedema, han intentado hacer dietas muy restrictivas a lo largo de su vida. Además, ha sido educadas en el enfoque del “pesocentrismo” y se pesan casi a diario. Su relación con la comida y con su cuerpo se han visto mermadas y por tanto, su salud mental.

Siempre deben personalizarse las recomendaciones nutricionales y NO se aconseja hacer dietas restrictivas, aquí te doy 5 razones para no pesarte todos los días. Esto a veces puede ser díficil de entender cuando nos han machacado durante años con la “cultura de la dieta” y las propias pacientes tienen normalizados algunos síntomas compatibles con TCA.

Dejando claras estas premisas, una alimentación equilibrada no influye directamente en la pérdida de volumen de la grasa provocada por el lipedema, puede mejorar la calidad de vida de la paciente. De hecho, una alimentación saludable y personalizada puede ser clave en los síntomas y su tratamiento, aunque en ocasiones se deba a empezar a trabajar su relación con el peso y el cuerpo en vez de prestar solamente atención a la “dieta” y al “peso”.

Cuando proceda, estas pautas nutricionales tendrán como objetivo intentar disminuir la inflamación que cursa en el lipedema. Por tanto, será necesario reducir todas aquellas fuentes que pueden promover la inflamación —como el azúcar libre y las grasas trans—, minimizar la carga glucémica de la dieta y potenciar el consumo de alimentos antiinflamatorios y antioxidantes, como frutas y verduras, pescado azul, frutos secos, frutos rojos, semillas de chía y lino, y especias como la cúrcuma.

Tratamiento Lipedema: Alimentación antiinflamatoria
Alimentación antiinflamatoria. Fuente: Pexels.

Esta es una enfermedad crónica que, si bien pasa desapercibida, afecta profundamente a la calidad de vida de las mujeres que la padecen. Por esta razón, es esencial reconocer los síntomas del lipedema para aplicar el tratamiento adecuado y minimizar su impacto.

Si te ha gustado, cuántame qué te ha parecido en comentarios. Si necesitas asesoramiento personalizado, contacta a través de carolina@conciencianutricional.es

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