¿Comes cuando te sientes estresado, aburrido, cansada o te sientes mal por el motivo que sea? ¿Después aparece sentimiento de culpa, pierdes el control o notas que la comida “te controla”?

La comida en muchas situaciones se convierte en un “bálsamo emocional” para sentirnos mejor en un determinado momento…pero, ¿y después? Cuando entramos en una espiral donde la comida se convierte en una vía de escape en el día a día, corremos el riesgo de que se convierta en un HÁBITO, y cuando me quiero dar cuenta, llevo 6 meses cenando poco con el “supuesto objetivo” de bajar peso pero después me voy a la despensa y me como todos los dulces/alimentos prohibidos que tanto me gustan. ¿Has pensado alguna vez si esto te beneficia a mediano-largo plazo? Entonces, ¿te has planteado para qué lo haces? ¿de dónde te viene ese deseo de comer?

Lo que habitualmente conocemos como sensación de hambre es el momento en el siento el estómago vacío y “me suenan las tripas”. Esto es una señal fisiológica normal, pero la mayoría de las ocasiones esas ganas de dulce o los picoteos responden más a tu estado emocional (y si lo piensas, no tienes hambre de verdad). A esto se le llama hambre emocional, y lo que hacemos es canalizar las emociones (normalmente negativas) comiendo.

¿Te has fijado en qué alimentos seleccionas en esos momentos? La mayoría de veces son dulces, aperitivos y comida procesada que son elevados en energía, ricos en azúcar y grasa que a nuestro cerebro le dan una falsa sensación de placer y felicidad, PERO ESTO SOLO DURA UNOS MINUTOS, ¿y cuál es el siguiente paso? Me atrevo a decir que cerraremos el círculo haciendo lo mismo cada vez que me sienta mal. Te entiendo perfectamente porque a mí me pasó en una época de mi vida y no es agradable (más adelante os contaré mi historia), pero si queremos romper ese círculo, TE ADELANTO QUE SÍ SE PUEDE. Debemos tener paciencia y confiar en nosotros mismos, no podemos pretender solucionar un problema en dos días cuando llevo haciéndolo un año, con pequeños objetivos fijados por plazos, te aseguro que lo puedes conseguir.

 

Te aconsejo que respondas estas preguntas para asegurarte de que puedes estar comiendo de forma emocional:

1. ¿La báscula tiene un gran poder sobre ti? ¿Es capaz de cambiar tu estado de humor?

2. ¿Tienes antojos por ciertos alimentos específicos?

3. ¿Te cuesta parar de comer alimentos dulces, especialmente chocolate?

4. ¿Tienes problemas para controlar las cantidades de ciertos alimentos?

5. ¿Comes cuando estás estresado, enfadado o aburrido?

6. ¿Comes más de tus alimentos favoritos, y con más descontrol, cuando estás solo?

7. ¿Te sientes culpable cuando tomas alimentos «prohibidos», es decir, aquellos que crees que no deberías, como los dulces o snacks?

8. Por la noche, cuando llegas cansado de trabajar ¿es cuando más descontrol sientes en tu alimentación?

9. Estás a dieta, y por alguna razón comes más de la cuenta, entonces piensas que no vale la pena y ¿comes de forma descontrolada aquellos alimentos que piensas que más te van a engordar?

10. ¿Cuántas veces sientes que la comida te controla a ti en vez de tú a ella?

Estas preguntas corresponden al Cuestionario de Comer Emocional de Marta Garaulet, que puedes completar en el siguiente enlace: http://www.garaulet.com/cuestionario-emocional/

Y ahora te estarás preguntando: ¿cómo puedo parar esto del comer emocional? Aquí te doy mis consejos:

  1. Piensa e identifica, ¿qué es realmente lo que te motiva a comer descontroladamente?
  2. Fija tu objetivo lo más concreto que puedas: “quiero parar de tomar galletas después del postre”
  3. Controla y anota el tiempo que tardar en comer
  4. Si no lo puedes controlar, deja de castigarte, y escríbelo igualmente. Seguro que la siguiente ocasión lo consigues.

Ten en cuenta que el cambio de comer emocional hacia una alimentación más consciente debe ser controlado por un especialista que te guíe a conseguirlo más fácilmente y de forma personalizada.

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