La Navidad suele ser una época que no se caracteriza precisamente por ser el paradigma de la alimentación saludable. Los excesos derivados de las onerosas cenas en familia y, por qué no decirlo, de un abuso de bebidas alcohólicas, traen consigo remordimientos y promesas de llevar una vida más saludable, justo en el momento en el que estas fechas se consumen. Parece como si los propósitos de Año Nuevo estuvieran hechos para la ocasión.
