Alimentación Antiinflamatoria
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ToggleEn este post quiero hablaros un poco sobre Alimentación Antiinflamatoria, qué beneficios tiene y en qué nos puede ayudar.
En la búsqueda por mantenernos saludables y enérgicos, una alimentación saludable juega un papel fundamental como ya sabéis. En los últimos años nos hemos encontrado con muchos casos en los que las personas se encuentran inflamadas de forma crónica. Pero, ¿qué es exactamente la inflamación y cómo puede nuestra dieta influir en ella?
¿Qué es la inflamación?
La inflamación es una respuesta natural del cuerpo a las lesiones, infecciones u otros. Sin embargo, cuando se vuelve crónica, puede ser perjudicial y contribuir al desarrollo de diversas enfermedades, como la artritis, patologías digestivas, enfermedades cardíacas, diabetes tipo 2 e incluso algunos tipos de cáncer. Además, en el caso del sobrepeso y la obesidad, el exceso de grasa (tejido adiposo) también puede generar dicha inflamación.
La inflamación crónica puede ser causada por factores como el estrés, la falta de ejercicio, la exposición a toxinas y, crucialmente, una mala alimentación.
Alimentación antiinflamatoria
Una alimentación antiinflamatoria se centra en consumir alimentos que reducen la inflamación y evitar aquellos que la promueven.
El concepto «alimentación antiinflamatoria», se ha dado a conocer más desde que la dietista-nutricionista Sandra Moñino comenzó a divulgar sobre ello y publicó su libro »Adiós a la inflamación».
En realidad, es una alimentación saludable tipo dieta mediterránea a base de alimentos frescos y poco procesados. El consumo habitual de frutas y verduras de temporada, pescado azul, carnes magras, legumbres, cereales guisados, frutos secos y pocos procesados se puede considerar antiinflamatorio y es propio de la dieta mediterránea. Hoy en día, además podemos añadir a nuestra alimentación alimentos de otras culturas que son populares por su efecto antiinflamatorio: cúrcuma, jengibre, trigo sarraceno, quinoa, etc.
Alimentos ricos en antioxidantes
Los antioxidantes combaten el daño oxidativo en el cuerpo, que puede desencadenar inflamación. Los alimentos ricos en antioxidantes incluyen:
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- Frutas y verduras: todas las frutas y verduras contienen antioxidantes. La vitamina C también es un antioxidante que especialmente se encuentra en cítricos como naranja, mandarina, piña, kiwi. Especialmente las bayas, cítricos, espinacas, col rizada y brócoli.
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- Especias y hierbas: Cúrcuma, jengibre, cebolla y ajo en polvo son potentes antiinflamatorios naturales.
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- Té verde: Rico en catequinas, un tipo de antioxidante poderoso.
Omega 3
Los ácidos grasos omega-3 son conocidos por sus propiedades antiinflamatorias. Estos se encuentran en:
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- Pescados grasos: como el salmón, la caballa, anchoa, arenque y las sardinas.
- Algas marinas. Alga wakame y las algas chrorella y espirulina son las más populares.
- Semillas y nueces: Chía, lino, linaza y nueces. Las semillas de chía y lino debe consumirse molidas para aprovechar los beneficios del omega 3.
- Aceites: Aceite de linaza y aceite de pescado.
Granos enteros
Los harinas refinadas (blancas) pueden resultar más indigestas y podrían aumentar la inflamación, mientras que los granos enteros y los que no contienen gluten pueden ayudar a reducirla. Opta por:
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- Cereales más recomendados: pan de espelta, centeno, trigo sarraceno, quinoa (pseudocereal), arroz, maíz, avena, cracker de arroz y tortitas de maíz.
Proteínas magras
La elección de proteínas magras puede influir en los niveles de inflamación. Buenas opciones incluyen:
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- Pescado azul, blanco y mariscos.
- Pollo y pavo, así como otras carnes magras como solomillo o magra de cerdo.
- Legumbres y tofu. Las legumbres a veces pueden resultar flatulentas y generar inflamación. Añade un poco de comino o cúrcuma para cocinarlas.
- Huevos.
Evitar alimentos procesados y azúcares refinados
Los alimentos procesados y los azúcares refinados pueden aumentar los niveles de inflamación al consumirlos de forma constante. Se debe especialmente a que tienen bastante azúcar, grasas no muy saludables y aditivos que pueden resultar inflamatorios a nivel digestivo.
Eso no quiere decir que debamos de eliminarlos completamente de nuestra dieta. Se trata de no tenerlos de forma habitual y tener una buena relación con estos alimentos si los consumo de forma esporádica. Ejemplos:
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- Bebidas azucaradas: refrescos, bebidas energéticas, zumos procesados…
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- Snacks procesados: como las patatas fritas y complementarios.
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- Dulces y pasteles procesados: como galletas, bizcochos o chucherías.
Estas pautas nutricionales tendrán como objetivo intentar disminuir la inflamación. Por tanto, será necesario reducir todas aquellas fuentes que pueden promover la inflamación —como el azúcar libre y las grasas trans—, minimizar la carga glucémica de la dieta y potenciar el consumo de alimentos antiinflamatorios y antioxidantes, como frutas y verduras, pescado azul, frutos secos, frutos rojos, semillas de chía y lino, y especias como la cúrcuma.
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Hasta aquí ha quedado claro en que se basa una alimentación antiinflamatoria. Pero, ¿eso es todo?¿Si cambio mi alimentación notaré como mi inflamación se reduce?
En la mayoría de los casos podemos decir que NO. Un estilo de vida saludable y antiinflamatorio requiere de que tengamos en cuenta otros aspectos. La clave está en llevar una alimentación antiinflamatoria y estilo de vida antiinflamatorio. Te cuento que más podemos hacer.

El papel de los lácteos y el gluten en una alimentación antiinflamatoria
La relación entre el consumo de lácteos, gluten e inflamación ha sido un tema de controversia en los últimos años. Algunas corrientes de opinión promueven dietas libres de lácteos y gluten con el objetivo de reducir la inflamación, pero ¿qué dice la evidencia científica?
Lácteos e inflamación
Los lácteos han sido señalados por su potencial para causar inflamación, especialmente en personas con intolerancia a la lactosa o alergia a las proteínas de la leche (como la caseína). En estos casos, el sistema inmunológico puede desencadenar una respuesta inflamatoria al consumir lácteos. Sin embargo, en individuos sanos, la evidencia actual no respalda la idea de que los lácteos sean inherentemente inflamatorios.
De hecho, algunos estudios sugieren que el consumo de productos lácteos, especialmente aquellos fermentados como el yogur y el kéfir, pueden tener un efecto antiinflamatorio. Estas investigaciones han encontrado que los lácteos bajos en grasa o fermentados pueden mejorar la salud intestinal y reducir marcadores de inflamación sistémica, como la proteína C reactiva (PCR). Además, los lácteos son una fuente importante de calcio, vitamina D y probióticos, nutrientes esenciales para la salud ósea y la regulación inmune.
Gluten e inflamación
El gluten, una proteína presente en el trigo, la cebada y el centeno, ha sido acusado de ser inflamatorio, especialmente en el contexto de la enfermedad celíaca. En personas con enfermedad celíaca, el gluten desencadena una respuesta inmune que daña el intestino delgado y provoca inflamación crónica. Sin embargo, para la mayoría de las personas sin esta afección, el gluten no parece generar inflamación significativa.
Un área de mayor debate es la sensibilidad al gluten no celíaca (SGNC), donde las personas reportan síntomas inflamatorios tras consumir gluten, aunque no tienen enfermedad celíaca ni alergia al trigo. Aún no se comprende completamente esta condición, pero algunos estudios sugieren que otros compuestos presentes en los cereales, como los FODMAPs (oligosacáridos fermentables) donde se incluyen legumbres, gluten, lácteos, algunas frutas y verduras; podrían ser los verdaderos responsables de los síntomas, más que el gluten en sí o por sí solo.
Es cuestión de valorar cada caso de forma individual y si hay síntomas digestivos tipo diarrea o estreñimiento crónico, gases y/o malestar digestivo, se podría abordar un cambio en el consumo de alimentos con gluten.
Alimentación antiinflamatoria y estilo de vida antiinflamatorio
Actividad física regular
El ejercicio regular es crucial para reducir la inflamación y mejorar nuestra calidad de vida. La actividad física ayuda a reducir el estrés, mejora la circulación y fortalece el sistema inmunológico. Intenta:
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- Ejercicio aeróbico: Caminar, correr, nadar o andar en bicicleta durante al menos 150 minutos a la semana.
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- Entrenamiento de fuerza: Ejercicios con pesas o de resistencia dos veces por semana.
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- Flexibilidad y equilibrio: Yoga o Pilates para mejorar la movilidad y reducir el estrés.
¡Elige el deporte que más te guste! Disfruta, es primordial para reducir la inflamación .

Exposición al sol (Vitamina D)
La vitamina D es esencial en nuestro organismo, ya que actúa como vitamina y hormona. Por ello, su papel en la inflamación es fundamental. La vitamina D se obtiene del sol, que al incidir los rayos UV en nuestra piel convierten esta vitamina en su forma activa (Vitamina D3) para que nuestro organismo pueda utilizarla.
Por ello se recomienda:
– Una exposición al sol de 20-25 minutos diarios en zonas grandes del cuerpo y a horas donde el sol no sea muy intenso.
– Consumir alimentos ricos en Vitamina D: pescados azules, huevos, mantequilla, setas y champiñones.
– Suplementarla en casos necesarios. Esta debe ser prescrita por un profesional de la salud.
Manejo del estrés
El estrés crónico puede aumentar los niveles de inflamación en el cuerpo a través de la desregulación hormonal. Algunas estrategias para manejar el estrés incluyen:
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- Meditación y Mindfulness: Practicar la atención plena puede ayudar a reducir el estrés y la inflamación.
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- Técnicas de Respiración: Ejercicios de respiración profunda pueden calmar el sistema nervioso.
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- Hobbies y Tiempo Libre: Dedica tiempo a actividades que disfrutes y que te relajen.

Sueño de Calidad
- El sueño es esencial para la recuperación y la salud general. La falta de sueño puede aumentar los niveles de inflamación. Para mejorar la calidad del sueño:
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- Rutina consistente: Mantén un horario regular para dormir y despertar.
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- Ambiente adecuado: Asegura que tu dormitorio sea oscuro, tranquilo y fresco.
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- Limita la exposición a pantallas: Evita el uso de dispositivos electrónicos antes de dormir.
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- Complementos alimenticios: si tienes grandes problemas para conciliar el sueño, algunos complementos pueden ayudarte a encauzar la rutina.
En mi post 8 hábitos para lograr dormir mejor te cuento mucho más.
Hidratación adecuada
Beber suficiente agua es esencial para el funcionamiento óptimo del cuerpo. La deshidratación puede aumentar la inflamación y afectar negativamente la salud. Intenta:
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- Agua: Bebe al menos 8 vasos de agua al día.
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- Infusiones de hierbas: Algunas opciones con poder antiinflamatorio son las infusiones de jengibre e infusiones de cúrcuma con pimienta negra.
- Batidos verdes: son una buena opción para incluir verduras que tienen alto contenido en agua y fibra, con efecto antiinflamatorio.
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- Evita el consumo de otras bebidas como alcohol, refrescos azucarados o light o zumos.
Evitar sustancias tóxicas
Reducir la exposición a toxinas puede ayudar a disminuir la inflamación:
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- Tabaco y Alcohol: Evita fumar y limita el consumo de alcohol.
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- Productos químicos : Usa productos de limpieza y cosméticos naturales y libres de toxinas.
Conclusión
Adoptar una dieta antiinflamatoria no solo puede ayudarte a reducir la inflamación y prevenir enfermedades crónicas, sino que también puede mejorar tu bienestar general y niveles de energía. Al elegir alimentos naturales y ricos en nutrientes, estás dando un gran paso hacia una vida más saludable. Recuerda, cada pequeña elección alimentaria cuenta y puede tener un impacto significativo en tu salud a largo plazo.
¡Espero que te haya gustado el artículo!
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tengo enfermedades autoinmunes (soriasis cristal, diabetes e hipotiroidismio) me recomendaron estas dietas
Hola Alicia,
Muchas gracias por tu comentario. Efectivamente, en enfermedades autoinmunes está aconsejada dieta antiinflamatoria. Y en particular, las 3 que mencionas, diabetes, hipotiroidimos y psoriasis está relacionadas con intolerancia al gluten o celiaquía. Si necesitas mayor orientación, puedes solicitar tu cita a través de Doctoralia. Saludos!